¡Vota por las iniciativas populares de norma que protegen al medio ambiente!

Están disponibles en la Secretaría de Participación Ciudadana tres iniciativas populares de norma que buscan proteger el medio ambiente. ¡Conócelas y apóyalas!

Seguridad hídrica para Chile – N° 11.351: Garantizar la protección de los ciclos del agua para que el equilibrio de los ecosistemas se mantenga. Agua para las actuales y futuras generaciones

Argumento: Creemos desde distintas organizaciones de la sociedad civil que los articulados que se proponen en el Anteproyecto de nueva Constitución son insuficientes para garantizar la protección del agua en sí misma y que el mero derecho humano al agua es insuficiente por esa misma razón. Considerando la crisis climática y ecológica, la protección de todos los ecosistemas y flujos de agua considerando los glaciares, humedales, es necesario que la constitución asegure un caudal mínimo para el equilibrio ecológico

Chile defiende la naturaleza para las generaciones futuras – N° 11.355: Proteger a la naturaleza por su indispensable y propio valor, creando una Defensoría que defienda a las personas y medio ambiente

Argumento: En el contexto de crisis climática y ecológica, necesitamos reconocer y proteger el valor intrínseco que tiene la naturaleza en nuestras vidas. Por lo mismo, buscamos con este artículo completar la protección de la naturaleza vinculado a la protección de las personas, creando una Defensoría de la Naturaleza como organismo autónomo constitucional para estos fines

Desarrollo verde para Chile – N° 11.359: El desarrollo de nuestro país requiere un ordenamiento territorial que protega los bienes naturales para las generaciones actuales y futuras

Argumento: Necesitamos resguadar nuestros bienes naturales que son comunes de todas y todos los chilenos, como el aire, el agua, el mar, los humedales, las riberas, playas y glaciares. Estos deben ser de especial protección para el Estado y se debe considerar su valor ecosistémico en el presente y en el futuro, considerando el contexto de crisis climática y ecológica. Creemos que el Anteproyecto no contiene una protección robusta y global a estos bienes naturales, los cuales deben protegerse y ser administrados mediante un adecuado ordenamiento territorial.

Campaña para que la Constitución proteja el Medio Ambiente

Queremos generar una campaña para incidir en que la nueva Constitución realmente proteja al medio ambiente y la naturaleza ¿Quieres ser parte?

Participa colaborando con fotografías en que aparezca tu rostro.

Estas imágenes serán utilizadas en piezas gráficas para difundir temáticas ambientales en relación al actual proceso constituyente.

¿Qué necesitamos?
– Fotos a color, sin filtros ni ediciones
– Que se vea claramente tu rostro
– Que no sean selfies
– Puedes aparecer solo/a o hasta 5 personas en total

¿Cómo participar?
1) Envíanos tu fotografía a comunicaciones@fima.cl escribiendo en el asunto «Foto campaña medio ambiente»
2) Completa el documento y adjúntalo. Si en la fotografía aparece más de una persona, debe ser firmado por cada una/o

Insumos para una Constitución Ecológica

Documentos elaborados por ONG FIMA

Hacia una Constitución Ecológica: Acceso a la justicia ambiental (2022)

Informe de ONG FIMA que busca avanzar en el acceso a la justicia en materia ambiental. El documento inicia con un diagnóstico de las barreras existentes para luego expresar la importancia de reconocer los derechos de acceso en esta materia y la necesidad de avanzar en temas como la creación de una Defensoría de la Naturaleza, la asistencia legal como un deber, la ampliación de la legitimidad ambiental y el establecimiento de mecanismos para mejorar el cumplimiento de resoluciones administrativas y judiciales.


Hacia una Constitución Ecológica: Agencias reguladoras independientes en materia ambiental y la nueva Constitución de Chile (2022)

 Informe de ONG FIMA que busca plantear la posibilidad de lograr una solución institucional a largo plazo de los problemas que tienen los actuales entes regulatorios en materia ambiental. Para ello, se realiza un estudio teórico de las agencias reguladoras independientes para luego analizar el caso en el país y revisar cómo se podrían materializar en la regulación ambiental. 


Hacia una Constitución Ecológica: Ordenamiento territorial en la nueva Constitución (2022)

El informe, realizado por ONG FIMA con el apoyo de FILE Foundation, analiza las normas que son parte de la propuesta de nueva Constitución y que permitirían avanzar en un Ordenamiento Territorial y en una mejor protección al medio ambiente.


Protección Constitucional del Medio Ambiente: Bases para una Constitución Ecológica (2022)

Primera parte de una serie de informes que aborda las razones por las cuales es necesario incluir la protección del medio ambiente en la constitución, revisando en esta segunda y tercera entrega, algunos principios, derechos ambientales e instituciones.


Hacia una Constitución Ecológica: Derechos de la Naturaleza en la nueva Constitución (2022)

En este informe se realiza un análisis del desarrollo de los derechos de la naturaleza en el derecho, haciendo una breve revisión sobre su recepción e implementación, y comparando la situación de países como Ecuador, Colombia, Australia, India, Nueva Zelanda, Bolivia, Bangladesh, México, Uganda y Estados Unidos. Esto con la finalidad de plantear algunas propuestas que puedan resultar útiles para que, en Chile, estos derechos sean una herramienta eficaz para la protección del medio ambiente y de los derechos humanos ambientales.


El camino de la transición socioecológica en Chile (2021)

Las discusiones sobre política económica han dejado de lado los factores sociales y ambientales, enfocándose únicamente en el crecimiento económico. Ante esto, y en búsqueda de revertir esta tendencia, ONG FIMA lanza un segundo informe -posterior a Reflexiones para la transición ecológica”-, con propuestas para transitar hacia una nueva política económica que considere el bienestar de la comunidad y el medio ambiente.


Hacia una Constitución Ecológica: Cambio climático y nueva Constitución (2021)

El texto toma como referencia las propuestas para una Constitución Ecológica formuladas por ONG FIMA, para mostrar la relevancia de considerar la crisis climática y ecológica en una nueva constitución.


La consagración jurídica de un modelo de desarrollo en la constitución de 1980 y sus consecuencias ambientales: Reflexiones para la transición ecológica (2021)

Informe de ONG FIMA que busca reflexionar sobre las propuestas que nos permitan acercarnos a una transición ecológica y a establecer un nuevo modelo adaptado a la situación climática y ecológica actual.


Hacia una Constitución Ecológica: Herramientas comparadas para la consagración constitucional de la protección del medio ambiente (2021)

Reporte en conjunto de Oceana y ONG FIMA que analiza ejemplos sobre cómo otros estados protegen el medio ambiente a través de sus constituciones. El informe, encargado a la Directora del programa de derecho ambiental de la Universidad Diego Portales y doctora en derecho, Dominique Hervé, revisa la forma en que 30 países han incorporado el reconocimiento y protección del medio ambiente en sus Constituciones.


Protección Constitucional del Medio Ambiente: Bases para una Constitución Ecológica (2021)

Primera parte: ¿Por qué necesitamos una Constitución Ecológica?

El documento revisa cinco de las razones por las que se debe mejorar la protección constitucional del medio ambiente, enfocándose en el contexto político, social y ambiental del país.


Bases para una Constitución Ecológica en Chile V. 25/11/20 (2020)

Documento que sintetiza las propuestas para una Constitución Ecológica en el proceso constituyente 2020-2021, trabajadas por organizaciones sociales, ambientales, académicas y territoriales.


Discusión sobre medio ambiente en el marco de una nueva Constitución (2018)

Documento elaborado en colaboración de la Fundación Heinrich Böll, que busca involucrar a representantes de organizaciones de la sociedad civil y la academia en la discusión sobre cómo debe resguardarse este derecho en un eventual proceso de reforma constitucional, con miras a difundir los resultados de esta discusión, generar propuestas e incidir en un cambio en este sentido.

El valor de un solo árbol

Por Sergio Devia Matta

En tiempos remotos Ántu protegía el valle. Él estaba por sobre todo lo existente, sin forma física. Su poder radicaba en abastecer, a todo ser viviente, de esencial agua. Nacía en las cumbres y se purificaba río abajo. El movimiento del agua parecía una melodía que aportaba belleza genuina a aquel lugar. Todos los seres vivientes dependían de Ántu, por ello gozaba de gran respeto. 

Quien mejor comprendía, la importancia el amparo que ofrecía Ántu, era un añoso árbol llamado Aliwén. Todos los días al amanecer hacía una magnifica presentación de sí mismo diciendo; “¡Hola!, soy un árbol. Llevo aquí muchos años viendo a la noche convirtiéndose en amanecer. Parece repetitivo, pero nunca es igual”. (Continuaba, ahora vociferando) Bueno, ¡qué vas a saber tú! No tienes disciplina para ver las cosas como son. ¿Buscas en tu vida objetivos para ser feliz? Pues a mí, aparentemente, nadie me ve. Sin embargo, mi día comienza temprano con un baño, dejando que el viento se lleve lo que para ti es basura. Una vez limpio, continúo alimentando a quien desee visitarme. Frutas e insectos tengo en el menú. Por último, y como cada tarde, espero la visita de un arriero que, cansado por su trabajo, se sienta junto a mí, en busca de mi sombra.” 

En ese instante, bruscamente, cuando estaba diciendo la última palabra, sintió debilidad en todo su ser. Algo inusual le estaba sucediendo. Sentía sus raíces débiles y sedientas. Comenzó a decaer y sentir que perdía el equilibrio. El viento ya casi no le permitía seguir en pie. Aliwén clamó ayuda a Ántu. Se sentía extraño y sólo él podría ayudarlo. El añoso árbol esperó por algún tiempo las respuestas que necesitaba. A diario se preguntaba; ¿Por qué ya no recibo el agua que necesito? Se seguía sintiendo débil. 

En ese momento, comenzó a observar a su alrededor y, se dio cuenta que, el agua no seguía su cauce natural, escaseaba. Aliwén se preguntó qué podía estar dañando tanto al equilibrio natural de aquel lugar. Para él, se había roto la armonía. Era su lugar, lo único que conocía como hogar. Habían días en que se estremecía el silencio y el sol se perdía entre el polvo. Anhelaba que cayera del cielo el agua y se quedara. Que recorriera ríos y regresara. 

Aliwén, cada vez más frágil, persistió en su intento por entender la naturaleza. Se sentía en un peligro inminente. En ese instante, en una especie de revelación, Ántu le dijo; “Yo, que estoy incluso por sobre el firmamento, jamás permitiría que alguien manchase el cielo azul.” Esa frase le hizo sentido. La responsabilidad no era suya. Ántu estaba por sobre todo. No tenía la capacidad de dañar, él simbolizaba el perfecto equilibrio de la naturaleza. Aliwén comprendió que sólo los humanos, quienes habitan en el suelo, tenían la capacidad de salvarlo. Sintió desaliento. 

En ese momento, el añoso árbol lanzó un último lamento desesperado; “Dar sombra y flores es mi propósito en la vida y, aunque parezca pequeño, mi consuelo es que tú tienes la oportunidad de ser tanto mejor que yo. Si esperas la mejor oportunidad para actuar, ahí tendrás raíces. Luego, puede ser tarde.”

 Así fue como, sin darse cuenta, su vida llegó a su fin. 

La sombra del mañana

Por Matías Contreras Uribe

Daniel y Ángela deseaban salir de paseo, respirar de la locura metropolitana que los agobiaba y dejar las preocupaciones a un lado.

—Dani quizás debas llamar a tu mamá y decirle que cancele el viaje familiar— dijo Ángela con expresión de arrepentimiento—. He pensado que ir a un lugar tranquilo a solas sería mejor, respirar aire puro ¿me entiendes?

—Tienes razón, creo que lo merecemos al menos una vez ¿te tinca…? —decía mirando a un lado —¿Y si vamos a acampar arriba, en ese santuario del que nos habló tu papá? dijo que tenía camping, trekking y todo eso.

—¡Sí, Yerba Loca! escuché que es hermoso, además se pueden hacer asados. Creo que sería genial, dicen que es posible ver el glaciar La Paloma— dijo Ángela emocionada mientras se disponía a buscar su celular.

Al día siguiente, iban por la autopista bajo un sol acogedor que adormecía lentamente a los viajeros. Daniel tuvo que despertar a su copilota sobándole el hombro.

—Bebé despierta, mira— le susurró mientras bajaba del auto.

—Wow, eso fue demasiado rápido recuerdo que pestañeé… ¡Solo fue un segundo! — reclamó Ángela ante la mirada burlesca de Daniel.

Una vez en la recepción del parque esperaban su turno, cuando de repente Ángela escuchó balbuceos provenientes de la entrada del parque; un hombre de edad avanzada y de aspecto harapiento iba escoltado por un guardia. —¡Ya basta! Déjeme entrar, ya le dije que mi familia está cerca del glaciar, ellos me llamaron ¿no los oyó? — decía desesperado el hombre mientras intentaba zafarse.

—Qué pena ¿no? — dijo Ángela enseñando su celular con las entradas.

—De seguro bebió, pobre viejo— comentó en voz baja Daniel mientras recibía los comprobantes.

—¿Pero que hace alguien borracho aquí? — preguntaba Ángela cuando accedían al parque.

—Está muy perdido de seguro anda sólo.

—Es triste pensar en los desamparados y pensar que en sus vidas no hay momentos como los nuestros Dani, ni siquiera pueden comer con dignidad — dijo Ángela mientras miraba el cielo de reojo.

—Bebé, este paseo es para despejar la mente no para llenarla de cosas, es común allá abajo. Olvidémoslo y gocemos este lugar.

El verde camino abrazado por el Sol cubría todo el terreno con un calor que animaba a los niños a correr por sombra. Los jóvenes tomaban fotos a las bellas cumbres que se avecinaban. Las montañas se vislumbraban más grandes mediante avanzaban hacia el campamento. En la zona de camping, ambos se apresuraron a instalar su carpa y acomodar las provisiones. La tranquilidad del santuario sorprendió un poco a Ángela recordándole los paseos junto a su familia cuando era pequeña, una paz que siempre atesora, en cambio Daniel se sentía atraído por la vista, pero agobiado por el calor.

—No quiero ni pensar en todo lo que falta

—¡Ya lo pensaste tonto! vamos sé optimista veremos un glaciar, gocemos este lugar—dijo Ángela entre risas evitando la mirada de Daniel mientras cruzaban un riachuelo.

Pasada la tarde y de vuelta al camping se encontraban calentado carne y bebiendo cerveza comentando los mejores momentos de la caminata.

—Bebé ni siquiera se veía resbaloso, parecías una jalea cuando intentabas no caer.

—Perdí el equilibrio porque escuché un ruido extraño— dijo secamente Ángela.

—¿En serio? ¿algún zorro o un tucúquere? Espera, te apuesto a que fue la niña que gritó ¡Murciélago! 

—Que idiota, mejor ve esa carne que se está carbonizando— reclamó Ángela mirando la parrilla que ardía, pero luego fijando su vista en una extraña escena. 

—Dani ¿recuerdas al hombre en la entrada del parque?

—No, pero ahora sí gracias 

—Mira allá—le susurró Ángela apuntando a una carpa cercana. A espaldas el hombre en harapos revolvía cosas inquietamente. —Dani creo que está robando—susurró incorporándose. —¿Mmm… caballero?

—Adivinaré, piensas que estoy hurgando esta tienda ¿cierto? — dijo calmadamente el hombre.

—Eeeh… mire, me sorprendió… necesitaba saber si…

—Descuida jovencita, igual en parte es culpa mía— mencionó el hombre apreciando su vestimenta.

—Discúlpeme señor, es que lo vimos allá en la recepción y…

—¡Ah! creen que pueden alejarme. Se creen dueños de un santuario creado para el mundo…

—¿Cómo logró entrar sin que nadie lo detuviera? — preguntó Daniel.

—He vivido aquí en Yerba Loca por años—dijo el hombre con cierta emoción—Se cómo llegar, si no me creen pueden preguntarle a la Paloma, ¿desean verla no? Ella guarda recuerdos del ayer— decía apartándose de la carpa y contemplando las montañas—. Mi nombre es Gabriel, un gusto.

—Soy Ángela y él es Daniel y sí queremos conocerla, pero…

—¡Ah! No me creen obviamente, pero jóvenes, estos días son de locos ¿a quién creerle? —preguntó al aire Gabriel— Nuestro santuario está peligrando y ellos lo están permitiendo. La pareja quedó en silencio unos segundos.

—¿Qué quiere decir con que peligra? — preguntó Ángela.

—En estos tiempos nuestra flora y fauna se envenena por la ambición de los humanos— decía Gabriel mientras caminaba hacia los árboles —Como garrapatas chupando todo lo posible ¡Ah! Esas máquinas incrustadas como plagas a sus pies, como un veneno sigiloso. He estado cerca, lo necesario para reconocer la negligencia de quienes controlan todo.

—¿Habla de las minas?

—¡Sí! — decía Gabriel presionando con fuerza el tronco de un árbol —. Si siguen así no dejarán nada que perdure y el futuro no gozará como hoy lo hacemos nosotros.

—Oiga relájese ¿sí? — dijo Daniel tratando de calmar al hombre.

—¡Ah! Ustedes no tienen interés porque no les afecta, nadie les está quitando cosas directamente del bolsillo, de lo contrario responderían por ello. Mi amigo lo perdió todo— dijo Gabriel con pesar ante esto último.

—Habla de la naturaleza como si fueran seres vivientes— musitó Ángela.

—Lo son—sentenció Gabriel — y es por esa razón que debemos protegerla. Es un ciclo de necesidad, los humanos necesitan del agua y el frío que nos proporciona la Paloma y ella necesita que la protejamos de la contaminación y de las indiscriminadas excavaciones que hoy están en curso.

 Cuando el sol se ocultaba tras las enormes montañas del santuario, una agradable charla tenía lugar frente a la parrilla.

 —¿Puedo preguntar qué le pasó a su amigo? Dijo que la plaga acabó con él— preguntó Ángela viendo como Gabriel roía su presa de carne.

—¡Ah! Disculpen, ¿quieren conocer la historia? —preguntó Gabriel una vez terminado de comer — ambos jóvenes asintieron sin vacilar, ya no sabían que decir ante tanto misterio. —Les advierto, tendrán que aprender a escuchar. Primero cierren sus ojos, abandonen cualquier deseo de posesión— decía Gabriel cerrando sus ojos y levantándose de su asiento, esperando a que sus anfitriones lo imitaran. Ángela viendo que Daniel cedió, no dudó más y dejo caer los párpados.

En la oscuridad, Angela sintió el sonido del viento que iba afinándose hasta imitar una melodía que hacía que los recuerdos de su niñez se volvieran tristes. Abrió los ojos y a su alrededor las carpas ya no estaban, en su lugar variadas chozas de madera y pieles instaladas frente a fogatas rústicas calentando grandes presas de carne. Ángela atónita al darse cuenta de que estaba sola no sabía que hacer, inquieta dio un paso y un fuerte crujido resonó. Todo ocurrió muy rápido, un ruido de pasos acalorados y gritos inentendibles y pronto un grupo de personas provenientes de las chozas corría en dirección a la inmóvil joven. Pieles, carne, plumas, madera, caras pintadas, gente desnuda y de golpe una silueta negra abría los brazos disparada hacia Angela.

El helado viento penetraba en la piel de la temblorosa joven que cayó al suelo. No se atrevía a levantar la cabeza, pero al sentir un fuerte aleteo se incorporó rápidamente para contemplar una enorme ave negra de cabeza rojiza que la observaba. A su mayor asombro, vio que ya no estaba en suelo firme y que podía ver las nubes y las cumbres por lo alto; estaba en la cima de la montaña. La gigante criatura ofendida por el grotesco grito de Ángela agitó sus alas y comenzó a volar en círculos alrededor de ella, provocando ráfagas de viento. Cuando el vendaval acabó, una voz llegó a oídos de Ángela.

—Levántate ya— decía la voz agitada. Un hombre de rostro pintado y semidesnudo cubierto de piel animal por todo el cuerpo se encontraba agachado mientras mantenía una mano que brillaba de rojo sobre su abdomen.

—Déjalo, ya no importa. Ahora quiero que me escuches, ellos están aquí y querrán más, no dejarán nada. Todo está en peligro, eres lo único que le queda a este santuario. Mañana no estaré aquí, pero tú sí y ellos también, pero con voracidad y codicia sus manos tomarán todo sin dejar nada que perdure. El glaciar nos está escuchando, él es la conexión del antes con el después y mientras tú lo escuches, esta historia nunca será olvidada. Sé la voz del mañana, guíalos con tu conocimiento y verás que cada vez que lo intentes nos reuniremos nuevamente…— Tras estas últimas palabras Ángela y Daniel abrieron los ojos al mismo tiempo, para por fin contemplar el hermoso glaciar que brillaba bajo las estrellas y a una enorme sombra volar que lloraba hacia la luz de la Luna.

Vida

Por Jocelyn Cunliffe Korp

Eran tiempos antiguos, remotos, cuando aún ni el tiempo existía.  Solo existía el eco de una gran sinfonía, majestuosa y sublime, donde cada melodía encendía colores infinitos.  Y el sonido calaba en cada molécula de esta existencia  retumbando todas ellas al unísono,  levantando al dios Sol. 

 

Y él posó su luz…

 

 Y así todo comenzó.

 

 Los colores se refractaron multiplicando la resonancia  y es cuando surgió la vida de la Madre Tierra.  Ese pulso profundo remeció el polvo  que dio origen a las bacterias en la calidez de esa oscura humedad tan compleja y palpitante como el universo mismo. 

 

Luego el oxígeno hizo su arte…

 

Y si los colores del sonido pueden compararse con la perfección que se devino,  entonces es aquí donde acaban las palabras y se desata lo indescriptible.