¡La gran victoria para el archipiélago de Humboldt!

El hotspot de biodiversidad marina y terrestre, hogar de aves, ballenas, invertebrados y el 80% de la población mundial del pingüino de Humboldt, queda, por el momento, a salvo. Esto, luego de que la Corte de Apelaciones de Antofagasta confirmara el rechazo al Proyecto Dominga, decidido previamente por el Comité de Ministros.

Febrero, 2025. Un fallo lapidario: el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta se excedió en sus atribuciones cuando intentó obligar al Comité de Ministros a cambiar la calificación desfavorable con la que el proyecto de Andes Iron había sido evaluado en enero de 2025. La Corte de Apelaciones fue clara en establecer que el rechazo del proyecto sigue vigente y que no corresponde forzar nuevas votaciones administrativas.

Para ONG FIMA, esta resolución es clave porque reafirma que la institucionalidad ambiental tiene reglas y límites que deben respetarse: Los tribunales no pueden reemplazar decisiones técnicas ni administrativas adoptadas conforme a la ley. Además, es un hito en cuanto entrega una señal clara: cuando un proyecto no cumple con los estándares necesarios para proteger ecosistemas y comunidades debe ser rechazado.

Por otro lado, Dominga presenta cuestionamientos a la probidad que se han centrado en la empresa controladora y en operaciones de sus propietarios. Algunos de los elementos que levantan controversias son la compraventa del proyecto mediante sociedades en el extranjero y cláusulas de pago condicionadas a decisiones regulatorias ambientales. Sumado al uso de inversiones offshore que generan dudas sobre transparencia y acceso público a la información. Y en tercer lugar, la vinculación del negocio con figuras empresariales y políticas influyentes, como la participación del expresidente Sebastián Piñera en operaciones relacionadas con el proyecto, así como el control de la iniciativa por parte de la empresa Andes Iron, ligada al empresario Carlos Alberto Déñano, lo que ha alimentado el debate público sobre eventuales conflictos de interés, estándares éticos empresariales y la influencia del poder económico en decisiones con impacto ambiental y social.

Un poco de historia

El proyecto minero y portuario Dominga, lleva una historia de 12 años tratando de instalarse en la zona a pesar de los claros cuestionamientos que ha recibido desde el área técnica, científica y desde las comunidades, por sus impactos sobre la biodiversidad marina, el tráfico portuario que implica y la falta de información suficiente para descartar riesgos en el Archipiélago de Humboldt, además del impacto para las personas que habitan ese territorio.

  • 2013–2016: El proyecto ingresa al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Desde el inicio surgen observaciones por riesgos a la biodiversidad marina y por la cercanía a un ecosistema de altísimo valor ecológico.
  • 2017: El proyecto es rechazado por primera vez en su evaluación ambiental. Comienzan los intentos jurídicos, de lobby y administrativos por parte de la empresa para revertir esta decisión.
  • 2018–2022: Se suceden fallos y resoluciones administrativas contradictorias, manteniendo el proyecto en un “loop” que genera incertidumbre para las comunidades y el territorio.
  • 2021: En agosto de ese año, Dominga fue aprobado por la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) de Coquimbo por 11 votos a favor y 1 en contra.
  • Enero de 2023: El Comité de Ministros vuelve a rechazar Dominga, basándose en informes técnicos que concluyen que el proyecto no logra hacerse cargo adecuadamente de sus impactos ambientales.
  • 2024: El Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta anula el rechazo del Comité de Ministros e intenta retrotraer el proceso ordenando una nueva votación del proyecto, señalando que existían antecedentes suficientes y exigiendo que la decisión sea adoptada por ministros sin conflictos que comprometan su imparcialidad o probidad.
  • 2025: Durante el mes de enero, el proyecto fue rechazado por tercera vez debido a información insuficiente para evaluar sus impactos ambientales y falencias en el plan de prevención ante posibles contingencias.
  • Febrero de 2026: La Corte de Apelaciones de Antofagasta pone un límite claro: el tribunal ambiental se excedió en sus atribuciones y el rechazo del proyecto sigue vigente.
¿Qué viene ahora?

Este fallo no elimina todos los posibles intentos de judicialización y a través de un comunicado Andes Iron confirmó que seguirá adelante con el llamado loop institucional para lograr llevar a cabo su proyecto Dominga. Esto implica extender un conflicto que ya lleva más de una década y mantener en incertidumbre a un territorio de altísimo valor ecológico.

La proyección de este este caso refuerza la pregunta que ha acompañado este proceso: ¿Hasta qué punto se puede prolongar un proyecto que ha sido rechazado 3 veces por no cumplir con los estándares ambientales? La protección de la naturaleza debe pensarse desde el interés público, no desde la lógica de forzar decisiones a cualquier costo.

El desafío, es fortalecer una institucionalidad ambiental que pueda tomar decisiones definitivas y que priorice la protección de la biodiversidad y de las comunidades por sobre intereses particulares. Seguir insistiendo en Dominga no solo alarga un conflicto, también debilita la confianza en el sistema y posterga una discusión urgente: cómo avanzamos hacia un desarrollo que resguarde la naturaleza.

Te invitamos a que te informes e involucres en este caso.

Puedes revisar aquí columnas, entrevistas, noticias y podcast que ONG FIMA ha publicado sobre el caso Dominga.

Hidrógeno verde: cuando la promesa choca con la realidad

  • Por Carolina Palma, coordinadora de Incidencia en ONG FIMA

Esta semana hemos presenciado el desplome del hidrógeno verde en nuestro país, industria que se había posicionado como la gran promesa para la transición energética y la diversificación productiva del país, que nos posicionaría como líderes a nivel global. Con miles de millones de dólares en el tapete, los dos proyectos de inversión más emblemáticos en Antofagasta y Magallanes enfrentan hoy retrocesos significativos a propósito de la incertidumbre financiera de esta industria a nivel mundial, bajo los mismos nudos críticos que develamos quienes hemos sido escépticos ante esta solución energética.

Cifras rojas son las que provocaron que AES Andes desistiera de la ejecución del polémico proyecto de hidrógeno verde y amoníaco INNA en Antofagasta, la cual amenazaba con uno de los más importantes centros astronómicos de nuestro país, el Paranal. Aunque esta iniciativa de más de 10 mil millones de dólares tuvo fuerte oposición, sobre todo de científicos, no se llevará a cabo tras el análisis de inversiones de la empresa, la cual se enfocará en el desarrollo de energías renovables. En el extremo austral, en Magallanes, el proyecto HNH Energy, también valorizado en cerca de 11 mil millones de dólares, ha anunciado una pausa y repliegue de inversión en su iniciativa en San Gregorio, debido a la incertidumbre de los capitales internacionales involucrados. Ambos proyectos han sido de los mayores montos sometidos a evaluación ambiental en Chile.

Recordemos que el hidrógeno y el amoníaco verde estaban llamados el eslabón perdido para la descarbonización y la transición energética. Se proyectó como respuesta a las industrias no electrificables (como el acero), transporte marítimo, la aviación y el almacenamiento de energía renovable más allá de las baterías de litio. Por eso el hidrógeno se transformó en política de Estado: el gobierno de Piñera y el actual, generaron la mayor viabilidad institucional posible para su desarrollo, el que prometía darle a Chile el liderazgo en esta industria y la exportación de este commodity, sobre todo hacia Europa. Su rol en la diversificación generó que los ministerios de Economía y Hacienda, junto a la CORFO, establecieran todos sus esfuerzos en el despegue de esta industria. Sin embargo, sabemos que para hacer frente al cambio climático no existen balas de plata.

Desde los movimientos ambientales y climáticos siempre fuimos escépticos ante esta promesa de industrialización verde. Si bien la producción de hidrógeno verde genera ciertamente menor impacto en gases de efecto invernadero, es evidente que esta industria no era inocua para el territorio: se han estudiado impactos severos en biodiversidad y en la demanda de agua que se requeriría para implementar estos megaproyectos de extensiones nunca antes vistas en la evaluación ambiental de nuestro país. Todo por una promesa de mercado altamente especulativa que nunca tuvo asidero en la realidad.

No se trata de negar los usos actuales del hidrógeno y el amoníaco como vectores energéticos en ciertos propósitos productivos. El problema es que sus usos se amplificaron de manera ficticia, con un cierto tecno-optimismo del mercado que no se condice con la realidad. Lamentablemente, todavía falta mucho desarrollo científico para asegurar que un elemento tan volátil, combustible y de difícil transporte se pueda transformar en el combustible carbono-neutral que se prometió. Y así lo han entendido capitales alemanes, españoles y japoneses en distintos proyectos en África y en Latinoamérica.

El sector energético es sin duda una de las industrias más relevantes para el desarrollo humano. Sin energía, no podemos asegurar la actividad económica ni la dignidad humana. Sin embargo, en los últimos 30 años hemos sido testigos de cómo grandes proyectos de inversión (como Hidroaysén) se han impuesto como amenaza: si no se desarrolla esta industria o este proyecto, Chile se queda sin luz. Una narrativa similar se estableció con el hidrógeno verde y su rol en la descarbonización y la diversificación productiva del país.

Aún existen grandes desafíos para asegurar el abastecimiento energético en nuestro país, y los proyectos de inversión son relevantes para aquello. No obstante, el desplome del hidrógeno verde debiera dejarnos una lección de fondo: la política energética de un país no puede construirse sobre promesas de mercado ni especulación, sino sobre planificación, evidencia científica y resguardo efectivo de los territorios.

Columna publicada en Cooperativa – 29/01/26

ONG presentan “La fuerza que nos une”, una campaña por el bienestar y la cohesión social

La iniciativa busca visibilizar el rol de las organizaciones no gubernamentales en una sociedad civil articulada y activa en Chile.

En un contexto marcado por la fragmentación, la desconfianza y la sensación de desgaste social, existe una fuerza que sigue operando todos los días, muchas veces lejos de los titulares: la capacidad de las personas para encontrarse, cuidarse y articular de forma colaborativa.

Desde ese lugar surge “La fuerza que nos une”, una campaña impulsada por un grupo diverso de organizaciones no gubernamentales que trabajan en distintos territorios y ámbitos de acción del país, con foco en la promoción de derechos y el bienestar social.

La iniciativa busca visibilizar el aporte concreto que las ONG realizan en la vida de miles de personas y comunidades a lo largo de Chile, poniendo en valor una fuerza que se construye cuando las personas se organizan y buscan soluciones de manera colectiva.

El rol de estas organizaciones es clave. Están presentes en espacios rurales, en barrios urbanos, en las escuelas, en los centros de salud y en los espacios comunitarios. Cumplen un rol articulador entre la ciudadanía, las organizaciones de base, el Estado, la academia, el sector privado y otros actores.

“Las ONG acompañan, escuchan y ayudan a transformar necesidades reales en soluciones concretas. Ese trabajo constante, hecho desde la colaboración, aporta a una sociedad más cohesionada, donde la democracia se construye desde lo cotidiano y no solo desde las instituciones”, señaló Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram.

En ese contexto, “La fuerza que nos une” pone en valor ese trabajo persistente, visibilizando cómo las ONG conectan voluntades con acciones concretas, generando impacto real en la vida de las personas. 

La campaña tendrá un despliegue nacional en redes sociales, plataformas digitales y espacios públicos, invitando a conocer historias reales sobre sus aportes y sumarse a este trabajo colectivo.

La invitación es a seguir la cuenta de Instagram @eslafuerzaquenosune y visitar www.eslafuerzaquenosune.cl, donde se podrán conocer el amplio rango de alcance que tiene el trabajo que día a día realizan estas organizaciones a lo largo de todo Chile.

Porque cuando las personas se organizan y trabajan juntas, se fortalece una fuerza colectiva que sostiene el bienestar común.

Usocioambiental abre convocatorias para dictar cursos y talleres en su VIII versión

El proyecto impulsado por ONG FIMA con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert abrió la convocatoria para inscribir cursos, talleres y profesoras/es ad honorem que formarán parte de la malla de la Usocioambiental 2026, iniciativa de educación ambiental abierta que este año se desarrollará bajo el lema “Aprendizajes para cuidar el territorio”.

La Usocioambiental es un espacio inclusivo, gratuito y abierto de educación ambiental, orientado a acercar conocimientos y herramientas a personas, organizaciones y comunidades interesadas en comprender y actuar frente a los desafíos ambientales actuales, sin restricciones de edad, género, nivel educativo ni lugar de residencia.

En su octava versión, el énfasis estará puesto en la transferencia de conocimientos y la generación de capacidades para la acción, con el objetivo de fortalecer el rol de la sociedad civil en un contexto de crisis climática, ecológica y social. En este marco, se invita a organizaciones de la sociedad civil, colectivos, fundaciones y personas naturales a presentar propuestas de cursos de formación y talleres vinculados a la contingencia ambiental local y global.

“La Usocioambiental se ha implementado desde 2019 y, cada año, ha estado marcada por innovaciones tanto en las metodologías de aprendizaje como en las temáticas abordadas, buscando siempre encontrar formatos adecuados para todas las personas que participan de esta instancia. Hoy, con más de seis años de experiencia, este proyecto se encuentra consolidado como una iniciativa de educación ambiental”, señala Sofía Rivera, coordinadora de la Usocioambiental en ONG FIMA.

¿A quiénes está dirigida la convocatoria?

La convocatoria está dirigida a organizaciones de cualquier país, con especial énfasis en Latinoamérica, que desarrollen trabajo en temáticas ambientales, socioambientales, de justicia ambiental, cambio climático, ciencias naturales, asuntos sociales u otros ámbitos afines.

También pueden postular personas naturales; sin embargo, se priorizarán aquellas que representen organizaciones.

Las propuestas seleccionadas formarán parte de la programación 2026 de la Usocioambiental, cuyos cursos y talleres se impartirán en modalidad presencial o virtual durante los meses de junio y julio de 2026, en horario vespertino (18:30 horas, Chile).

📌 Plazo de postulación: hasta el 15 de marzo.

Temáticas priorizadas para esta edición

Para esta versión, se priorizarán propuestas que aborden alguna de las siguientes temáticas:

  • Ejercicio de derechos ambientales
  • Estrategias de campañas, acción comunitaria o acción climática
  • Cambio climático y desarrollo económico
  • Seguridad y medio ambiente
  • Desinformación e inteligencias artificiales
  • Protección del territorio frente a la globalización
Modalidades de cursos y talleres

La VIII versión de la Usocioambiental contempla distintas modalidades, orientadas a objetivos y públicos diversos:

🛠️ Talleres

Instancias de corta duración, enfocadas en la experiencia práctica y el trabajo colaborativo, orientadas al desarrollo de habilidades para la acción socioambiental.

  • 1 a 2 sesiones
  • Modalidad presencial (no excluyente)
  • Enfoque práctico y experiencial
  • Foco en el aprendizaje colectivo
📚 Cursos de formación

Espacios de carácter teórico-práctico orientados a profundizar conocimientos sobre temáticas específicas, combinando clases expositivas con instancias tutoriales.

  • 3 a 5 sesiones
  • Modalidad virtual (excluyente)
  • Enfoque teórico
  • Foco en la comprensión de fenómenos y herramientas ambientales

Es importante recordar que todas las actividades de la Usocioambiental son de carácter voluntario. No existe remuneración para docentes u organizaciones, ni costos de participación para las y los estudiantes.

¿Cómo postular?

Para postular un curso o taller, se debe completar el formulario de postulación y contar con:

  • Autorización de la organización que se representa (si corresponde)
  • Breve currículum de las y los docentes
  • Descripción general del curso y objetivos específicos
  • Planificación de sesiones y contenidos
  • Conexión a internet estable
  • Disponibilidad para dictar el curso entre junio y julio de 2026

Antes de postular, se recomienda revisar el documento con la descripción detallada de las modalidades de cursos.

“Esperamos que las y los profesores y organizaciones que postulen se motiven con las experiencias de versiones anteriores y propongan nuevas temáticas relevantes para la protección del medio ambiente, fortaleciendo el rol de la sociedad civil frente a los desafíos actuales”, agrega Rivera.

¡Esperamos contar con tu propuesta y seguir construyendo aprendizajes para cuidar el territorio!

Ya está disponible la edición N°17 de la Revista Justicia Ambiental

La nueva edición se encuentra disponible online, y fue presentada en una charla internacional que reunió a expertos en derecho y medio ambiente, ofreciendo un espacio de debate y reflexión sobre las nuevas perspectivas ecológicas que desafían al derecho tradicional.

Diciembre, 2025. El pasado 9 de diciembre se realizó el lanzamiento de la edición N°17 de la Revista Justicia Ambiental en un conversatorio que se realizó de forma abierta en la sede de la Fundación Heinrich Böll.

La actividad comenzó con la exposición de Javier González-Arellano, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid e investigador en el Instituto de Derechos Humanos Gregorio Peces-Barba. Luego, realizó su presentación Antonio Seminara, profesor del Departamento de Estudios Humanísticos de la Università del Piemonte Orientale. Ambos compartieron sus experiencias y análisis sobre cómo los desafíos ecológicos actuales están replanteando los fundamentos del derecho tradicional.

El conversatorio tuvo espacio para preguntas del público, dando espacio a un diálogo enriquecedor sobre temas como la protección de ecosistemas,justicia climática y la incorporación de enfoques ecológicos en la legislación.

En esta oportunidad, la revista, iniciativa de ONG FIMA con la colaboración de la Fundación Heinrich Böll, incluyó artículos como “El Antropoceno y los desafíos de la Gobernanza Socioecológica: aprendizajes desde el sur de Chile” de Matías Ignacio Cruz Parada, Litigio climático, pueblos y naturaleza” de Katya Regina Isaguirre-Torres, Vinicius Ricardo Tomal y Julya Naara Mayer Wisniewski, “Desplazamiento forzado por causas ambientales en Colombia: una lectura desde la justicia ambiental y los derechos humanos”, Gloria Amparo Rodríguez y Yoliana Carolina Franco Pinedo.

“La alta cantidad de artículos recibidos hizo de este número una edición particularmente desafiante, y permitió consolidar la revista como un espacio cada vez más valorado, con aportes desde distintas disciplinas, profesiones y países. Esta diversidad fortalece una mirada interdisciplinaria y regional que busca contribuir a la discusión de la justicia ambiental a nivel latinoamericano”, comenta Sofía Rivera, coordinadora y editora de la Revista.

La edición N°17 de la Revista Justicia Ambiental ya está disponible, y puedes revisar este número y los anteriores en www.revistajusticiaambiental.cl. Además, puedes acceder al registro completo del lanzamiento en este enlace.

Próxima convocatoria

La convocatoria para la edición N°18 ya está abierta. Está dirigida a toda la comunidad académica nacional e internacional, así como a profesionales y organizaciones interesadas en ciencias sociales y otras disciplinas relacionadas con el derecho ambiental.

“La convocatoria busca fortalecer este espacio académico como un lugar de discusión y circulación de ideas, abierto no solo a personas profesionales, sino también a estudiantes y jóvenes investigadores que muchas veces no encuentran espacios para publicar. Nos interesa ampliar el debate sobre justicia ambiental desde distintas trayectorias, disciplinas y miradas, y contribuir a la construcción de escenarios más justos para la naturaleza y la sociedad”, agrega Rivera.

Los temas que se priorizarán para este número son:

  1. Implementación de marcos normativos de Cambio Climático y Biodiversidad.
  2. Gobernanza de la transición socioecológica.
  3. Nuevos tipos de conflictos ambientales bajo el contexto climático y económico actual.

Quienes deseen participar deben enviar un archivo Word con la obra anonimizada, cumpliendo todas las normas editoriales, y un archivo Word aparte con su nombre y afiliación académica, al correo revista@fima.cl con plazo hasta el 29 de marzo de 2025. La información, como normas e instrucciones, puedes encontrarla en www.revistajusticiaambiental.cl

Revisa algunos registros del lanzamiento

Regalos con sentido

Regalos que cuidan lo que amamos: esta navidad regala naturaleza

En tiempos de regalos rápidos y desechables, elegir con sentido puede marcar la diferencia. Esta Navidad, en ONG FIMA te invitamos a regalar algo más que un objeto: un compromiso con la protección de la naturaleza y los territorios que la sostienen.

Inspirados en la belleza de los ecosistemas de Chile y en las comunidades que día a día los defienden, hemos creado una línea de calendarios, tazas y postales que conectan lo cotidiano con la urgencia de cuidar nuestro entorno.

Creemos que cada objeto puede ser una oportunidad para generar conciencia. Por eso, cada ilustración está pensada para acercar la biodiversidad y los paisajes de nuestro país a la vida diaria, recordándonos que proteger la naturaleza también es un acto cotidiano.

Nuestros productos rinden homenaje a territorios emblemáticos y ecosistemas clave para el equilibrio ecológico del país, muchos de ellos resguardados gracias a la organización y resistencia de las comunidades locales.

Entre los paisajes que inspiran esta colección se encuentra el Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, un espacio cordillerano fundamental para la protección de glaciares, cursos de agua y especies altoandinas, vital para la zona central de Chile.

También destaca el Archipiélago de Humboldt, uno de los territorios marino-costeros con mayor biodiversidad del planeta, donde el mar sostiene la vida, la cultura y la identidad de comunidades que lo han protegido por generaciones.

Desde el norte del país, nuestras ilustraciones evocan la majestuosidad del Lago Chungará, con sus aguas de altura, volcanes y fauna adaptada a condiciones extremas, símbolo de la fragilidad y belleza de los ecosistemas altoandinos. A él se suma el Salar de Surire, hogar de flamencos y otras especies que dependen de este ambiente único para sobrevivir.

Cada calendario, taza o postal busca ser un regalo lindo, significativo y con mensaje, ideal para estas fiestas de fin de año. Al elegirlos, no solo sorprendes a quien recibe el obsequio, sino que apoyas directamente el trabajo de ONG FIMA en la defensa del medioambiente, la protección de ecosistemas clave y la promoción de un desarrollo más justo y sostenible.

Si estás interesado en comprar alguno de estos productos puedes escribirnos a través de nuestras redes sociales o enviarnos un correo a comunicaciones@fima.cl

Calendario 2026 ($8.000)
Calendario 2026 ($8.000)
Taza ($12.000)
Taza ($12.000)
Postal ($1.000)

Buscamos Encargado/a de Personas

En ONG FIMA estamos en búsqueda de un/a Encargado/a de Gestión de Personas para integrarse a nuestro equipo y aportar a la construcción de una cultura organizacional sólida, colaborativa y comprometida con nuestra misión.

La persona seleccionada será responsable de gestionar de forma integral todos los procesos vinculados al personal: reclutamiento y selección, administración de beneficios, acompañamiento a equipos, prevención y resolución de conflictos, cumplimiento de la normativa laboral y fortalecimiento del clima organizacional.

Requisitos del cargo:
  • Experiencia previa en áreas de gestión de personas, idealmente en organizaciones sin fines de lucro.
  • Profesión afín al cargo.
  • Deseable manejo de inglés.
  • Excelentes habilidades de comunicación y relación interpersonal.
  • Adaptabilidad y capacidad de trabajo colaborativo.
  • Conocimiento actualizado de normativa laboral y altos estándares de integridad.
Modalidad:

Jornada completa y presencial en Santiago, Chile.

Postulaciones abiertas hasta el 26 de noviembre.

Bill Gates, Trump y el cambio climático

  • Por Ezio Costa Cordella, Director Ejecutivo de ONG FIMA

Hace unos días, Bill Gates volvió a hablar del cambio climático, y lo hizo con un tono distinto. En un texto reciente, sostuvo que la crisis ambiental es “un problema muy importante”, pero que “no llevará al fin de la civilización”, pues “las proyecciones de emisiones han bajado, y con las políticas e inversiones correctas, la innovación nos permitirá reducir las emisiones mucho más”. Su mensaje, más que una renuncia, era una invitación a cambiar el foco: dejar de pensar la acción climática solo en términos de temperatura y emisiones, y concentrarse en algo más inmediato y humano, como reducir el sufrimiento y mejorar la vida de las personas que ya están siendo afectadas.

El comentario desató una oleada de interpretaciones oportunistas. La derecha negacionista lo celebró como una victoria ideológica. Donald Trump, fiel a su estilo, lo utilizó como prueba de que su escepticismo tenía fundamento y repitió que el cambio climático es una “estafa”. Pero esa lectura es, como tantas veces, una manipulación. Gates no niega la existencia del problema ni la necesidad de actuar. Lo que propone, en realidad, es un ajuste moral: si ya no podemos evitar todos los impactos, debemos orientar los esfuerzos hacia la protección de quienes más sufren.

Esa distinción es crucial. Durante años, la conversación climática se ha centrado en metas como no aumentar la temperatura más allá de 1,5 °C, alcanzar las cero emisiones netas o lograr la neutralidad de carbono. Pero mientras las cifras se discutían en conferencias internacionales, los efectos del calentamiento ya se sentían en lugares donde las decisiones globales apenas llegan: comunidades desplazadas, cosechas perdidas, territorios secos, enfermedades agravadas, alimentos encarecidos. La crisis climática dejó de ser una amenaza futura y se transformó en una experiencia cotidiana.

En ese contexto, la sugerencia de que el objetivo no puede limitarse a controlar el termómetro no solo es razonable, sino que está muy en línea con el discurso de la mayoría de las organizaciones sociales y ambientales del Sur Global. La acción climática debe incluir la adaptación, la cooperación y la justicia. No basta con medir el éxito por la reducción de gases de efecto invernadero, sino por la capacidad de proteger vidas, reducir la pobreza y evitar sufrimientos innecesarios. En otras palabras, el desafío no es solo ambiental, sino profundamente humano.

Trump, en cambio, representa la negación activa de esa idea. Su discurso sigue anclado en la sospecha hacia toda forma de acción colectiva. Defiende un mundo donde cada uno se salva por sí mismo, donde la regulación es enemiga y la solidaridad, una debilidad. En esa lógica, el cambio climático no existe, o, si existe, no merece atención porque los costos recaerán sobre otros. Es la política del sálvese quien pueda, elevada a programa de Gobierno. Una política que no solo daña a los estadounidenses, sino al mundo.

Parte del daño que los regímenes de ultraderecha y otros Gobiernos autoritarios están provocando es que, al minar la acción colectiva en favor del negocio de los combustibles fósiles, están volviendo imposible controlar el aumento de la temperatura. Reducir el calentamiento global es la forma más sencilla y menos costosa de evitar los daños de la crisis climática. Pero, al hacerse menos probable, se hace necesario buscar otras vías para mitigar sus consecuencias, y ahí una estrategia dominante es fortalecer a quienes están en posiciones más vulnerables.

Así, el error en la celebración de la ultraderecha es doble. No solo Gates reafirma la urgencia de la crisis climática, sino que además busca reorientar la acción hacia la solidaridad y la cooperación internacional, algo abiertamente contrario a las ideas individualistas que esta ideología promueve.

La gobernanza global de la crisis climática está fracasando en su primer objetivo, detener el aumento de las temperaturas para reducir la gravedad del problema. Pero el problema está muy lejos de desaparecer. Las promesas de financiamiento climático se incumplen, la ayuda internacional se desvanece y la transición ecológica avanza a distintas velocidades, reproduciendo las mismas asimetrías que produjeron la crisis. Frente a eso, la noción de justicia climática aparece no como consigna, sino como brújula: reducir el sufrimiento donde más duele, compartir recursos, proteger a los más vulnerables.

Tal vez por eso las palabras de Gates, más allá de sus límites y contradicciones, resuenan en este momento. Porque admiten lo que muchos prefieren negar: que el desastre ya comenzó y que la respuesta no puede seguir siendo una suma de compromisos incumplidos. Que el planeta seguirá existiendo, pero el mundo que conocemos podría no hacerlo. Y que el verdadero dilema no es si podremos evitar el cambio climático, sino cómo decidiremos vivir, y quiénes podrán hacerlo, dentro de él.

Podría esperarse que los negacionistas cambiaran de postura, que la evidencia los convenciera, pero esa esperanza es ingenua. Su negacionismo no es falta de información, sino una forma de poder. Por eso, el sentido de las palabras de Gates no está en tranquilizar, sino en mover el tablero. Frente a la arremetida de la ultraderecha contra la vida, la lucha ha cambiado de frente y debemos enfocarnos en salvarnos unos a otros.

Columna publicada en El País – 08/11/25

50 años de excusas: seguridad climática, la prioridad olvidada

  • Por Carolina Palma, Coordinadora de Incidencia en ONG FIMA.

Fue en la década de 1970 cuando por primera vez se comenzó a tener noción del fenómeno del cambio climático entre políticos, economistas y científicos. Sorprendentemente han pasado 50 años, múltiples cambios geopolíticos, sociales y tecnológicos y el problema se sigue profundizando. Esta semana, el multimillonario Bill Gates publicó un manifiesto en el cual declara que el cambio climático «no conducirá a la desaparición de la humanidad» y que «la pobreza y las enfermedades siguen siendo los problemas más importantes de la humanidad».

En lo político internacional, Donald Trump ha expresado su negacionismo climático en numerosas decisiones, entre ellas, la retirada del Acuerdo de París. En el ámbito nacional, las cosas no se ven mucho mejor orientadas: los postulantes a La Moneda o niegan el cambio climático o parecen no comprender la magnitud del problema.

Las excusas siempre son las mismas: que los cambios deben ser paulatinos; los posibles impactos en la economía y la fe ciega en que esta se autorregula; que se necesita que las «futuras generaciones tomen conciencia…» y muchas otras que seguramente todas hemos escuchado y que nos perpetúan en la inacción. No se trata de que Chile no haya avanzado en temas climáticos y ambientales; pero no es suficiente y la desidia política, y el negacionismo, pueden llevarnos a perder el camino andado, a pesar de que la evidencia científica nos sitúa como un país altamente vulnerable frente al cambio climático y de que según la última evaluación de desempeño ambiental de la OCDE en 2024, los mayores desafíos que enfrentamos tienen que ver con la contaminación atmosférica, la gestión de residuos y la grave crisis hídrica que amenaza con el suministro de agua potable a medida que el desierto avanza por nuestro país.

En ese mismo sentido convive el discurso, instalado desde sectores empresariales, como «permisología». Una idea errada de que la evaluación ambiental estaría siendo un impedimento burocrático para el aumento a la inversión. A ciegas y sin cuestionar ni contrastar la información, casi todas las candidaturas han acuñado este relato, que antagoniza la idea de desarrollo con la protección ambiental.

Podemos coincidir en que las problemáticas que enfrenta el país hoy son variadas, y es de esperar que los candidatos al sillón presidencial ofrezcan ideas y soluciones para darle seguridad a la población no solo en materia de crimen y orden público, sino también en temas como seguridad hídrica y climática, cuestiones mínimas para la salud de la ciudadanía. De forma decepcionante, esas propuestas están al debe en la mayoría de los programas de las candidaturas presidenciales. José Antonio Kast y Johannes Kaiser derechamente creen que estas ideas son fruto de la ideología y, al igual que Trump, Milei o Bolsonaro; amenazan los avances que se han conseguido durante años de negociaciones y de amplio consenso político. Lo que deciden ignorar los políticos de la ultraderecha y el mismo Bill Gates es que la crisis climática se va a seguir agravando. Y dentro de los efectos de esta crisis, están la generación de más pobreza, más migración, más incertidumbre, más crisis social, sanitaria y económica.

En un escenario en el que el tema ambiental ha sido excluido de los debates, minimizado en los programas y convertido a posicionamientos netamente economicistas, desde la sociedad civil hacemos un llamado a no olvidar los mínimos. Esperamos del próximo presidente o presidenta de Chile se comprometa: en primer lugar a no retroceder en leyes, reglamentos y políticas que actualmente protegen al medio ambiente y las personas. En segundo lugar, un irrestricto respeto a los tratados internacionales a los que Chile ha suscrito y la legislación vigente, entendiendo que estas leyes siempre se pueden mejorar. Por último, esperamos que exista un compromiso con la transparencia de la información, accesible para toda la ciudadanía y que evidentemente esta sea también exigible a los privados que operan sobre bienes nacionales. Sabemos que el período presidencial de 4 años es corto, sin embargo no podemos esperar otros 50 años para hacernos cargo de esta crisis.

Columna de opinión publicada en Cooperativa – 4/11/25