La salmonera ha sido cuestionada hace años por operar en sobreproducción, sin autorización ambiental y por afectar al río Chesque y a las comunidades locales.

Mayo, 2026. Durante la última semana, la empresa Piscicultura Chesque Alto enfrentó dos importantes reveses judiciales vinculados a su operación en la comuna de Villarrica, Región de La Araucanía. El Tercer Tribunal Ambiental confirmó el rechazo al Programa de Cumplimiento presentado por la empresa tras la formulación de cargos por eludir el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Paralelamente, el Segundo Juzgado Civil de Temuco rechazó íntegramente la demanda por responsabilidad extracontractual presentada por la empresa contra los abogados de ONG FIMA que representaron judicialmente a las comunidades afectadas por el caso.

En su resolución, el Tribunal Ambiental respaldó la decisión de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), concluyendo que el Programa de Cumplimiento no garantizaba un retorno efectivo al cumplimiento normativo, al no contemplar el ingreso del proyecto al SEIA. Por el contrario, la sentencia sostuvo que la propuesta buscaba rehuir su responsabilidad ambiental y permitir que la empresa se beneficiara de años de producción sin autorización ambiental.

Por su parte, el Segundo Juzgado Civil de Temuco rechazó la acción judicial de la empresa que buscaba responsabilizar a los abogados que representaron a las comunidades afectadas por la operación de la piscicultura. La demanda se justificaba en los perjuicios económicos derivados de la paralización de la piscicultura, decretada por tribunales tras acciones impulsadas por las propias comunidades afectadas.

Desde ONG FIMA señalaron que este tipo de demandas son una forma de amedrentamiento contra quienes ejercen acciones ambientales y acuden a la justicia: “La demanda se dirigió en contra de los abogados que solicitaron la paralización de faenas ante la Corte de Apelaciones, lo que tiene poco sentido jurídico, pero logra preocupar al entorno sobre posibles repercusiones económicas por utilizar las vías institucionales de denuncia”. 

Casi 30 años de conflicto

El conflicto socioambiental en Chesque Alto se extiende desde 1998, cuando  la piscicultura comenzó a operar. Luego de ser sancionada en múltiples oportunidades por sobreproducción, obtuvo una Resolución de Calificación Ambiental en 2020, pero esta fue revocada en 2021, pese a lo que continuó operando. Las comunidades mapuche y habitantes del sector han denunciado históricamente contaminación del río Chesque y afectaciones a actividades culturales, espirituales y económicas ligadas al territorio.

Ambas resoluciones representan un nuevo respaldo institucional a las comunidades de Chesque Alto, que durante años han impulsado acciones para exigir el cumplimiento de la normativa ambiental y la protección del río Chesque y su entorno.

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