
Un informe de Environmental Law Alliance Worldwide concluyó que la expansión forestal con especies exóticas y la histórica degradación del suelo en torno al lago provocaron las floraciones tóxicas que en diciembre de 2025 llevaron al lago Vichuquén a ser declarado zona de riesgo sanitario. El estudio fue entregado al MMA y sus autores advierten que sin medidas concretas el próximo verano podría ser aún peor.
El lago Vichuquén, destino turístico de la región del Maule, vivió en el verano de 2025 su peor crisis ambiental en décadas. Las aguas adquirieron un color verde intenso y un olor nauseabundo, obligando a las autoridades a prohibir cualquier contacto con el lago hasta marzo de 2026. La crisis dejó sin temporada estival a residentes y veraneantes, y reabrió el debate sobre las causas reales del deterioro de este ecosistema.
Tras la emergencia, la crisis desencadenó una serie de respuestas institucionales: la constitución de una Mesa Técnica del Gobierno Regional del Maule, una visita en terreno de la Comisión de Medio Ambiente del Senado y el inicio del proceso de elaboración de la norma secundaria de calidad ambiental para el sistema lacustre, el mecanismo de mayor alcance en curso.
Fue en este contexto que investigadores de Environmental Law Alliance Worldwide (ELAW) elaboraron un informe sobre las causas del fenómeno. El estudio, firmado por Johnnie Chamberlin, Fernanda Salinas y Megan Egler, concluyó que las floraciones de cianobacterias que afectan al lago Vichuquén y al estuario de Llico tienen su origen en la acumulación de fósforo y nitrógeno provocada por décadas de expansión forestal con pino radiata y eucalipto, contaminación agrícola y deficiencias en el tratamiento de aguas residuales, potenciada por varias fuentes difusas de contaminación.
Si bien originalmente se apuntó al ingreso de agua de mar como causante de la contaminación, los autores advirtieron que las estrategias centradas en la salinidad resultan incompletas y pueden inducir a error en la toma de decisiones.
Según el estudio, aproximadamente el 68% de la subcuenca del lago está ocupada por plantaciones de especies exóticas, y más del 80% de esa superficie fue objeto de tala rasa en algún momento entre 2001 y 2024. Esas prácticas generan erosión severa y arrastran al lago cantidades sostenidas de nutrientes: estimaciones previas de EULA sitúan el aporte anual entre cinco y 25 toneladas de fósforo y entre 50 y 230 toneladas de nitrógeno, compuestos que se acumulan en los sedimentos y alimentan el crecimiento de las algas.
El documento identifica un segundo factor agravante en el cierre artificial del estuario de Llico, que impide el intercambio natural de agua con el océano y concentra los nutrientes disponibles para las floraciones. La Dirección General de Aguas ha advertido sobre los riesgos de esta práctica para la calidad del agua y la presencia de coliformes fecales. A pesar de resoluciones judiciales que han ordenado la apertura del estuario, los cierres han continuado.
«El lago Vichuquén es un lago costero que ha tenido agua salada o salobre durante la mayor parte de su historia. Sin embargo, las floraciones de algas nocivas se han presentado como un problema importante sólo durante la última década», señaló Johnnie Chamberlin, uno de los autores del estudio, y advirtió que algunas de las soluciones propuestas pueden incluso aumentar la probabilidad de que ocurran floraciones nocivas: «El cierre artificial del estuario impide la expulsión de nutrientes del lago, crea condiciones de mayor estancamiento del agua y aumenta el tiempo de residencia de nutrientes y otros contaminantes».
Frente a este escenario, el informe propone un conjunto de medidas concretas: reducir los aportes de nutrientes desde la cuenca, avanzar en la reforestación con especies nativas, mejorar el tratamiento de aguas residuales y aplicar aditivos químicos para el control del fósforo en los sedimentos.
Sus autores advierten que la inacción tiene costos económicos concretos —pérdida de valor inmobiliario, deterioro del turismo y daños a la salud pública— y que invertir en soluciones estructurales es superior a mantener medidas paliativas que perpetúan el deterioro del sistema. De no adoptarse acciones antes del próximo verano, la crisis sanitaria y ecológica podría agravarse.
El estudio ya fue entregado al Ministerio del Medio Ambiente y llega en un momento crucial porque acaba de abrir el proceso para la elaboración de la norma secundaria de calidad ambiental del sistema lacustre, que incluye el lago Vichuquén, la laguna Torca y el estero Llico.
«Nuestro objetivo es aportar al debate público con evidencia y estudios técnicos, por lo que ya hicimos llegar este informe al Ministerio del Medio Ambiente para que sea considerado en la elaboración de la norma secundaria y está disponible en línea para quien quisiera leerlo en detalle», señaló Antonia Berríos, coordinadora general de ONG FIMA, organización que encargó el estudio. La norma permitirá definir los parámetros de salubridad del sistema hídrico de Vichuquén y sentar las bases para un plan de descontaminación.
ELAW es una organización internacional que reúne científicos, abogados y otros profesionales dedicados a temas ambientales con sede en Estados Unidos y una red global que trabaja para fortalecer la protección del medio ambiente.






