¡La gran victoria para el archipiélago de Humboldt!

El hotspot de biodiversidad marina y terrestre, hogar de aves, ballenas, invertebrados y el 80% de la población mundial del pingüino de Humboldt, queda, por el momento, a salvo. Esto, luego de que la Corte de Apelaciones de Antofagasta confirmara el rechazo al Proyecto Dominga, decidido previamente por el Comité de Ministros.

Febrero, 2025. Un fallo lapidario: el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta se excedió en sus atribuciones cuando intentó obligar al Comité de Ministros a cambiar la calificación desfavorable con la que el proyecto de Andes Iron había sido evaluado en enero de 2025. La Corte de Apelaciones fue clara en establecer que el rechazo del proyecto sigue vigente y que no corresponde forzar nuevas votaciones administrativas.

Para ONG FIMA, esta resolución es clave porque reafirma que la institucionalidad ambiental tiene reglas y límites que deben respetarse: Los tribunales no pueden reemplazar decisiones técnicas ni administrativas adoptadas conforme a la ley. Además, es un hito en cuanto entrega una señal clara: cuando un proyecto no cumple con los estándares necesarios para proteger ecosistemas y comunidades debe ser rechazado.

Por otro lado, Dominga presenta cuestionamientos a la probidad que se han centrado en la empresa controladora y en operaciones de sus propietarios. Algunos de los elementos que levantan controversias son la compraventa del proyecto mediante sociedades en el extranjero y cláusulas de pago condicionadas a decisiones regulatorias ambientales. Sumado al uso de inversiones offshore que generan dudas sobre transparencia y acceso público a la información. Y en tercer lugar, la vinculación del negocio con figuras empresariales y políticas influyentes, como la participación del expresidente Sebastián Piñera en operaciones relacionadas con el proyecto, así como el control de la iniciativa por parte de la empresa Andes Iron, ligada al empresario Carlos Alberto Déñano, lo que ha alimentado el debate público sobre eventuales conflictos de interés, estándares éticos empresariales y la influencia del poder económico en decisiones con impacto ambiental y social.

Un poco de historia

El proyecto minero y portuario Dominga, lleva una historia de 12 años tratando de instalarse en la zona a pesar de los claros cuestionamientos que ha recibido desde el área técnica, científica y desde las comunidades, por sus impactos sobre la biodiversidad marina, el tráfico portuario que implica y la falta de información suficiente para descartar riesgos en el Archipiélago de Humboldt, además del impacto para las personas que habitan ese territorio.

  • 2013–2016: El proyecto ingresa al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Desde el inicio surgen observaciones por riesgos a la biodiversidad marina y por la cercanía a un ecosistema de altísimo valor ecológico.
  • 2017: El proyecto es rechazado por primera vez en su evaluación ambiental. Comienzan los intentos jurídicos, de lobby y administrativos por parte de la empresa para revertir esta decisión.
  • 2018–2022: Se suceden fallos y resoluciones administrativas contradictorias, manteniendo el proyecto en un “loop” que genera incertidumbre para las comunidades y el territorio.
  • 2021: En agosto de ese año, Dominga fue aprobado por la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) de Coquimbo por 11 votos a favor y 1 en contra.
  • Enero de 2023: El Comité de Ministros vuelve a rechazar Dominga, basándose en informes técnicos que concluyen que el proyecto no logra hacerse cargo adecuadamente de sus impactos ambientales.
  • 2024: El Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta anula el rechazo del Comité de Ministros e intenta retrotraer el proceso ordenando una nueva votación del proyecto, señalando que existían antecedentes suficientes y exigiendo que la decisión sea adoptada por ministros sin conflictos que comprometan su imparcialidad o probidad.
  • 2025: Durante el mes de enero, el proyecto fue rechazado por tercera vez debido a información insuficiente para evaluar sus impactos ambientales y falencias en el plan de prevención ante posibles contingencias.
  • Febrero de 2026: La Corte de Apelaciones de Antofagasta pone un límite claro: el tribunal ambiental se excedió en sus atribuciones y el rechazo del proyecto sigue vigente.
¿Qué viene ahora?

Este fallo no elimina todos los posibles intentos de judicialización y a través de un comunicado Andes Iron confirmó que seguirá adelante con el llamado loop institucional para lograr llevar a cabo su proyecto Dominga. Esto implica extender un conflicto que ya lleva más de una década y mantener en incertidumbre a un territorio de altísimo valor ecológico.

La proyección de este este caso refuerza la pregunta que ha acompañado este proceso: ¿Hasta qué punto se puede prolongar un proyecto que ha sido rechazado 3 veces por no cumplir con los estándares ambientales? La protección de la naturaleza debe pensarse desde el interés público, no desde la lógica de forzar decisiones a cualquier costo.

El desafío, es fortalecer una institucionalidad ambiental que pueda tomar decisiones definitivas y que priorice la protección de la biodiversidad y de las comunidades por sobre intereses particulares. Seguir insistiendo en Dominga no solo alarga un conflicto, también debilita la confianza en el sistema y posterga una discusión urgente: cómo avanzamos hacia un desarrollo que resguarde la naturaleza.

Te invitamos a que te informes e involucres en este caso.

Puedes revisar aquí columnas, entrevistas, noticias y podcast que ONG FIMA ha publicado sobre el caso Dominga.

Hidrógeno verde: cuando la promesa choca con la realidad

  • Por Carolina Palma, coordinadora de Incidencia en ONG FIMA

Esta semana hemos presenciado el desplome del hidrógeno verde en nuestro país, industria que se había posicionado como la gran promesa para la transición energética y la diversificación productiva del país, que nos posicionaría como líderes a nivel global. Con miles de millones de dólares en el tapete, los dos proyectos de inversión más emblemáticos en Antofagasta y Magallanes enfrentan hoy retrocesos significativos a propósito de la incertidumbre financiera de esta industria a nivel mundial, bajo los mismos nudos críticos que develamos quienes hemos sido escépticos ante esta solución energética.

Cifras rojas son las que provocaron que AES Andes desistiera de la ejecución del polémico proyecto de hidrógeno verde y amoníaco INNA en Antofagasta, la cual amenazaba con uno de los más importantes centros astronómicos de nuestro país, el Paranal. Aunque esta iniciativa de más de 10 mil millones de dólares tuvo fuerte oposición, sobre todo de científicos, no se llevará a cabo tras el análisis de inversiones de la empresa, la cual se enfocará en el desarrollo de energías renovables. En el extremo austral, en Magallanes, el proyecto HNH Energy, también valorizado en cerca de 11 mil millones de dólares, ha anunciado una pausa y repliegue de inversión en su iniciativa en San Gregorio, debido a la incertidumbre de los capitales internacionales involucrados. Ambos proyectos han sido de los mayores montos sometidos a evaluación ambiental en Chile.

Recordemos que el hidrógeno y el amoníaco verde estaban llamados el eslabón perdido para la descarbonización y la transición energética. Se proyectó como respuesta a las industrias no electrificables (como el acero), transporte marítimo, la aviación y el almacenamiento de energía renovable más allá de las baterías de litio. Por eso el hidrógeno se transformó en política de Estado: el gobierno de Piñera y el actual, generaron la mayor viabilidad institucional posible para su desarrollo, el que prometía darle a Chile el liderazgo en esta industria y la exportación de este commodity, sobre todo hacia Europa. Su rol en la diversificación generó que los ministerios de Economía y Hacienda, junto a la CORFO, establecieran todos sus esfuerzos en el despegue de esta industria. Sin embargo, sabemos que para hacer frente al cambio climático no existen balas de plata.

Desde los movimientos ambientales y climáticos siempre fuimos escépticos ante esta promesa de industrialización verde. Si bien la producción de hidrógeno verde genera ciertamente menor impacto en gases de efecto invernadero, es evidente que esta industria no era inocua para el territorio: se han estudiado impactos severos en biodiversidad y en la demanda de agua que se requeriría para implementar estos megaproyectos de extensiones nunca antes vistas en la evaluación ambiental de nuestro país. Todo por una promesa de mercado altamente especulativa que nunca tuvo asidero en la realidad.

No se trata de negar los usos actuales del hidrógeno y el amoníaco como vectores energéticos en ciertos propósitos productivos. El problema es que sus usos se amplificaron de manera ficticia, con un cierto tecno-optimismo del mercado que no se condice con la realidad. Lamentablemente, todavía falta mucho desarrollo científico para asegurar que un elemento tan volátil, combustible y de difícil transporte se pueda transformar en el combustible carbono-neutral que se prometió. Y así lo han entendido capitales alemanes, españoles y japoneses en distintos proyectos en África y en Latinoamérica.

El sector energético es sin duda una de las industrias más relevantes para el desarrollo humano. Sin energía, no podemos asegurar la actividad económica ni la dignidad humana. Sin embargo, en los últimos 30 años hemos sido testigos de cómo grandes proyectos de inversión (como Hidroaysén) se han impuesto como amenaza: si no se desarrolla esta industria o este proyecto, Chile se queda sin luz. Una narrativa similar se estableció con el hidrógeno verde y su rol en la descarbonización y la diversificación productiva del país.

Aún existen grandes desafíos para asegurar el abastecimiento energético en nuestro país, y los proyectos de inversión son relevantes para aquello. No obstante, el desplome del hidrógeno verde debiera dejarnos una lección de fondo: la política energética de un país no puede construirse sobre promesas de mercado ni especulación, sino sobre planificación, evidencia científica y resguardo efectivo de los territorios.

Columna publicada en Cooperativa – 29/01/26

ONG presentan “La fuerza que nos une”, una campaña por el bienestar y la cohesión social

La iniciativa busca visibilizar el rol de las organizaciones no gubernamentales en una sociedad civil articulada y activa en Chile.

En un contexto marcado por la fragmentación, la desconfianza y la sensación de desgaste social, existe una fuerza que sigue operando todos los días, muchas veces lejos de los titulares: la capacidad de las personas para encontrarse, cuidarse y articular de forma colaborativa.

Desde ese lugar surge “La fuerza que nos une”, una campaña impulsada por un grupo diverso de organizaciones no gubernamentales que trabajan en distintos territorios y ámbitos de acción del país, con foco en la promoción de derechos y el bienestar social.

La iniciativa busca visibilizar el aporte concreto que las ONG realizan en la vida de miles de personas y comunidades a lo largo de Chile, poniendo en valor una fuerza que se construye cuando las personas se organizan y buscan soluciones de manera colectiva.

El rol de estas organizaciones es clave. Están presentes en espacios rurales, en barrios urbanos, en las escuelas, en los centros de salud y en los espacios comunitarios. Cumplen un rol articulador entre la ciudadanía, las organizaciones de base, el Estado, la academia, el sector privado y otros actores.

“Las ONG acompañan, escuchan y ayudan a transformar necesidades reales en soluciones concretas. Ese trabajo constante, hecho desde la colaboración, aporta a una sociedad más cohesionada, donde la democracia se construye desde lo cotidiano y no solo desde las instituciones”, señaló Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram.

En ese contexto, “La fuerza que nos une” pone en valor ese trabajo persistente, visibilizando cómo las ONG conectan voluntades con acciones concretas, generando impacto real en la vida de las personas. 

La campaña tendrá un despliegue nacional en redes sociales, plataformas digitales y espacios públicos, invitando a conocer historias reales sobre sus aportes y sumarse a este trabajo colectivo.

La invitación es a seguir la cuenta de Instagram @eslafuerzaquenosune y visitar www.eslafuerzaquenosune.cl, donde se podrán conocer el amplio rango de alcance que tiene el trabajo que día a día realizan estas organizaciones a lo largo de todo Chile.

Porque cuando las personas se organizan y trabajan juntas, se fortalece una fuerza colectiva que sostiene el bienestar común.